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Las 6 etapas de un pavimento de hormigón según SERVIU: de la sub-rasante a la apertura al tránsito. Qué se controla en cada una y por qué importa.

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Cómo se hace un pavimento de hormigón: 6 etapas paso a paso

Un pavimento de hormigón bien hecho no empieza cuando llega el camión mixer: empieza mucho antes, en el suelo, y no termina hasta que la losa alcanza la resistencia para abrirse al tránsito. Entre un punto y otro hay seis etapas, y saltarse o apurar cualquiera de ellas es lo que después se traduce en grietas, rechazos o demolición.

Cuadrilla ejecutando un pavimento de hormigón con regla vibradora en una vía urbana chilena
Un pavimento de hormigón que dura es el resultado de seis etapas ejecutadas en orden y a tiempo.

Para un constructor, un ITO o un administrador de obra, conocer estas etapas no es teoría: es lo que permite planificar la faena, controlar la calidad en cada hito y recibir un pavimento que cumple. Las repasamos una por una, con lo que exige la normativa SERVIU en cada paso.

Las 6 etapas de un pavimento de hormigón:

  • 1. Movimiento de tierras y sub-rasante.
  • 2. Base estabilizada.
  • 3. Hormigonado.
  • 4. Curado.
  • 5. Aserrado de juntas.
  • 6. Apertura al tránsito.

Etapa 1 — Movimiento de tierras y sub-rasante

Rodillo compactando la base granular de un pavimento antes del hormigonado
Todo pavimento parte del suelo: sub-rasante y base compactadas al 95% antes de hormigonar.

Todo pavimento parte del suelo. La primera etapa es el replanteo, la excavación y la conformación de la sub-rasante: el terreno natural sobre el que se apoyará toda la estructura.

La clave aquí es la compactación: la sub-rasante debe alcanzar al menos el 95% de la densidad máxima seca (ensayo Proctor, NCh 1534). Un suelo mal compactado cede bajo carga y arrastra a la losa a fisurarse, por bueno que sea el hormigón que venga después.

El mejor hormigón del mundo no salva a un pavimento apoyado sobre un suelo mal compactado. La durabilidad se juega desde la primera etapa.

Etapa 2 — Base estabilizada

Sobre la sub-rasante se construye la base: una capa de material granular (grava arenosa) que reparte las cargas del tránsito hacia el terreno y da una superficie uniforme para hormigonar.

La normativa exige una base con CBR ≥ 60%, también compactada al 95%. Es la «cama» del pavimento: cuanto más estable y homogénea, menos tensiones concentradas recibe la losa. Una base pareja evita asentamientos diferenciales, que son una de las causas más frecuentes de agrietamiento temprano.

Etapa 3 — Hormigonado

Colocación y compactación de hormigón fresco en un pavimento con regla vibradora
El hormigón se coloca, se compacta y se termina solo dentro del rango de temperatura permitido.

Recién en la tercera etapa entra el hormigón. Y no en cualquier condición: la colocación solo se realiza con temperatura ambiente entre 5 °C y 35 °C y sin lluvia, para no comprometer el fraguado.

El grado del hormigón depende del tipo de vía —G30 o G35, con su dosificación mínima de cemento—, algo que detallamos en la guía de qué grado de hormigón exige SERVIU en tu pavimento. El hormigonado propiamente tal tiene tres momentos:

  • Colocación: descarga y distribución del hormigón en el área a pavimentar.
  • Compactación: con regla o cercha vibradora, para eliminar el aire atrapado.
  • Terminación: nivelado y textura superficial (antideslizante) de la losa.

Una compactación deficiente deja nidos y porosidad que después se traducen en menor resistencia y durabilidad.

Etapa 4 — Curado

Apenas terminada la superficie, empieza el curado: proteger la losa para que retenga la humedad mientras el hormigón desarrolla su resistencia. Se aplica de inmediato, normalmente con compuesto de curado.

La temperatura manda: si supera los 25 °C, la normativa exige techos móviles sobre la faena para evitar la evaporación rápida, que provoca fisuras por retracción plástica. El curado no es un trámite: es la etapa que decide si la resistencia de diseño se alcanza realmente o se queda en el papel.

Sin curado, un hormigón bien dosificado pierde resistencia y se fisura. Es la etapa más barata de ejecutar y la más cara de omitir.

Etapa 5 — Aserrado de juntas

Operario aserrando las juntas transversales de un pavimento de hormigón recién construido
Las juntas se asierran a tiempo para decidir dónde se agrieta la losa, de forma controlada.

El hormigón se retrae al endurecer, y esa retracción genera tensiones que van a agrietar la losa. Las juntas existen precisamente para decidir *dónde* se agrieta, de forma controlada y recta, en lugar de dejarlo al azar.

Las juntas transversales se disponen cada 3,5 m en calzadas (y cada 2,0 m en pasajes), y se ejecutan por aserrado en una ventana de tiempo estrecha: normalmente entre 9 y 14 horas después del hormigonado. Cortar antes descascara el borde; cortar después deja que la losa se agriete sola. El momento del aserrado es uno de los controles más finos de toda la faena.

Elemento de la junta Criterio SERVIU
Separación en calzadas Cada 3,5 m
Separación en pasajes Cada 2,0 m
Ventana de aserrado Entre 9 y 14 h tras hormigonar

Etapa 6 — Apertura al tránsito

La última etapa es la más tentadora de apurar —y la que más problemas causa cuando se adelanta. Un pavimento no se abre al tránsito apenas fragua: se abre cuando el hormigón alcanzó al menos el 75% de la resistencia especificada y las juntas están selladas.

Abrir antes somete la losa a cargas para las que todavía no tiene resistencia, y ese daño temprano no se revierte. Por eso el 75% no es una recomendación: es la condición de recepción para poner la vía en servicio. (Profundizamos en este mito en nuestro contenido sobre por qué no se puede abrir un pavimento apenas fragua.)

El hormigón correcto en cada etapa: el respaldo Surmix

Seis etapas ejecutadas en orden exigen un proveedor que no se convierta en el eslabón débil. De nada sirve compactar bien y curar a tiempo si el hormigón llega tarde —y frena toda la secuencia— o no viene en el grado especificado.

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Conclusión

Un pavimento de hormigón que dura es el resultado de seis etapas bien ejecutadas: sub-rasante compactada, base estabilizada, hormigonado en condiciones controladas, curado inmediato, aserrado de juntas a tiempo y apertura al tránsito con el 75% de la resistencia. Cada etapa tiene su control y su norma, y ninguna se puede apurar sin pagarlo después. Planificar la faena con estas etapas claras —y con un proveedor puntual— es lo que separa un pavimento que cumple de uno que se fisura antes de tiempo.

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